
Todos tenemos problemas, más o menos gordos, pero a fin de cuenta son nuestros y solo nosotros sabemos las verdaderas razones.
No siempre es fácil ver una esperanza entre todo el caos, parece que nunca va a llegar... Pero al final siempre hay algo donde agarrarse, una pequeña balsa que nos salva de las fuertes corrientes. Simplemente tenemos que buscar la manera de revivir esa oportunidad, de hacer florecer en tierra muerta esa ramita y volver a creer en otra oportunidad.