viernes, 23 de mayo de 2008

Déjame, pero no te vayas muy lejos...

Ella no soportaba vivir asi... seguía una vida de ordenes, atada de pies y manos, y con un candado en la boca.
Ella parecia no tener voz, no tener voluntad... Estaba muerta por dentro.
Ella decidió escapar, para volar a su ritmo, para respirar su propio aire, para sentir sus propios sentimientos...

Ella emprendió un nuevo camino,SU nuevo camino, que estaba respaldado por muchos, y que siempre se veia claro por donde tenía que seguir...

Pasó varios días y ella seguia el camino, pero cada vez mas triste, con menos ganas...
Ella murió de pena, porque no podía vivir sin su aire de siempre, porque no podía vivir sin su candado, porque ya se habia enamorado de quien le hacía daño.


Vivimos con la boca cerrada, y encima le damos gracias a quien nos puso la cremallera...
¿Enserio?

3 comentarios:

LuxAeterna dijo...

tienes muchisima razon y lo peor de todo es que muchas veces nadie nos pone el candado,somos nosostros mismos los que le echamos llave a nuestra libertad individual...

Pablo Herrera dijo...

El primer parrafo me recordaba a mi vida.

El segundo ya no.

Y el final me ha encantado. Lo de las gracias es una verdad extraordinaria.

Bien por ti!

Tas superreincindicativo eh!

Anónimo dijo...

Suele pasar...