miércoles, 7 de marzo de 2012

Aconsejar o desaconsejar



Pedir consejo es algo muy frecuente. Supongo que todos hemos sido aconsejados alguna vez por alguien y también habremos estado en el papel de consejeros de algún amigo o conocido. Pedir consejo es muy sencillo, la dificultad viene en saber aplicarlo correctamente o no.

¿Qué es un buen consejo? ¿Apoyar la idea que la otra persona te expone o realmente indagar y descubrir lo que esa persona quiere que le aconsejes pero no se atreve a decir por miedo?

Personalmente yo prefiero un consejo que me haga descubrir lo que verdaderamente quiero hacer y que me apoyen aunque sea una locura, sabiendo los pros y los contras de tomar dicha decisión.

Pienso que no hay una opción correcta, solamente un receptor que tiene que saber desechar consejos y quedarse con los que le apetece. Pero toda la responsabilidad cae en el que reclama la opinión de alguien, porque en él está la decisión de hacer o no lo que le han aconsejado.

Aunque en cierta manera cuando me piden consejo me siento una pequeña parte responsable y me pregunto: ¿Estoy aconsejando o desaconsejando?

1 comentario:

Pablo Herrera dijo...

Nunca lo había visto así, pero lo comparto totalmente. Cuando pedimos consejo es para ahondar más en lo que ya hemos deciddio interiormente y no sentirnos tan culpables, a no ser que nos venga un Remedios Amaya y lo cambiemos todo de repente. Yo pido consejos muchas veces y muchas veces hago lo contrario a lo que todos me dicen porque yo ya lo he decidido. Me encanta que hayas vuelto a tu blog, por cierto.