
Nunca tuve claro como quería que fuese mi futuro, aunque si sabía como no quería que aconteciese y eso al menos ayudaba un poco. Es demasiado difícil decidir algo entre tanto circo.
Y finalmente me he dado cuenta que era mejor no decidir nada con mucha antelación, porque las cosas cambian demasiado rápido y al final te arrepientes de esas decisiones prefijadas que acaban confundiendo tu futuro.
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